Ramón
Gómez de la Serna
página actualizada a 08/11/03
DICCIONARIO
DE SU VIDA
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![]() Cami, Ramón, Pitigrilli y Bontempelli en París (foto contenida en Automoribundia) |
El
éxito internacional le llegó a Ramón, pero no sin pasar antes por todas
las pruebas de la perseverancia ante las incomprensiones y dificultades
económicas. Dice en su Automoribundia: "Por algo se suicidó Fígaro. No veía fin a la polémica literaria y consideró que sólo podía ser capaz el lector de leer sus pocos artículos. Calculó bien. Porque ¿quien hubiese podido leer los que desde los veintisiete años hubiese escrito? (...) Este pueblo no permite sino la extensión en sórdidos, pesados y vulgares episodios nacionales. La sensatez y el ansia original le perturba. Quiere una plenitud especial, grisácea, mediocre, de alargados y premiosos conceptos. La paradoja sorprende a todos. En una reunión de la alta sociedad se comentaba un artículo mío en 'Ultra', aquel en que yo decía en plena fantasmagoría que 'es bueno sacar a las vacas y a las amas de cría en las noches de mucha luna, para que se saturen de leche'. Aquellas señoras tomaba en serio mi absurdidad y se proponían sacar a sus amas montañesas a la luna fría de enero, que era el mes en que estábamos. Otra señora absurda me preguntó un día: -¿Usted dice que ve un gato con un bonete rojo? De nada sirvió que yo le dijese que nunca vi tal gato. Parecía venir yo y mi literatura a estropear o a anticuar sus centros de mesa y a ladear sus sombreros o a que no tuviesen erecta su seriedad doctoral o política. Fui el coco de gentes disueltas en el mapa y unas señoras viudas de pueblo me veían entrar por un agujero al atardecer y otra esperaba que yo la ofendiese por la radio, y cuando cerraba el dial decía: 'Todavía no me ha ofendido'. (...) En ese ambiente turbio y alevoso del Madrid de los ramplones, pienso en nuevos viajes de huida. (...) Es el año 1915." Esta larga cita, de Automoribundia, capítulo XLII, sirve para explicar varias cosas: 1 El ambiente en el que se movía Ramón, que no dejó de pertenecer nunca a la pequeña burguesía, donde tenía su "público". 2 La difícil aceptación -nunca conseguida del todo- de la personalidad y la estética ramoniana. 3 El significado íntimo de los viajes de Ramón: el viaje como huida, descanso, ausencia de compromiso, picoteo en flor, cansancio de lo habitual... La década de los veinte, con el final de la guerra mundial, supuso el reconocimiento internacional de Ramón. Valery Larbaud había conocido la obra de Ramón, en Pombo había tenido oportunidad de conocerle personalmente y - como cuenta Ramón- le pidió permiso para traducir al francés las greguerías, que aparecieron en un volumen de la colección Les Cahiers Verts, con el título de Echantillons. Desde 1923 la Revista de Occidente lleva bajo sus alas la noticia de Ramón, y su fama se extiende por Sudamérica y toda Europa occidental. Rafael Sánchez Mazas, citado en Automoribundia, cap.LXV, escribe de la estancia de Ramón en Nápoles, tras dejar el Ventanal de Estoril: "Ramón en La Fiera Letteraria; Ramón en la revista 900; Ramón en la página de Literatura de todos los periódicos; Ramón en folletón; Ramón en greguerías; Ramón hors d'oeuvre y receta inédita, archinédita y mirabolante; Ramón en entrevistas y retratos; Ramón comentado, imitado y traducido como en otro tiempo los santos fundadores; Ramón ramoneado y enramoneador con ramonizantes al flanco; Ramón en Nápoles; Ramón en toda Italia..." Vuelve a París -"por fin me decido a encargarme personalmente de mi fama en París"-, donde no dejan de editarse sus libros y donde pertenece al comité asesor de la revista Carrefour. Corpus Barga reseña en la Revista de Occidente el viaje de Ramón y habla de su éxito, de su presencia en las librerías, en la sociedad, y dice: "Muerto Blasco Ibáñez, Ramón es el escritor español de imaginación con más prestigio en el mundo". |