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     RAMÓN Y MACEDONIO FERNÁNDEZ: AFINIDADES ELECTIVAS
       CARLOS GARCÍA, Hamburgo
     

     RAMÓN Y BORGES: NOVEDADES
    
CARLOS GARCÍA, Hamburgo

       RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA Y EL PERIÓDICO MARTÍN FIERRO (1924-1927).
     ALGUNOS APUNTES

    
NICOLÁS GROPP, Montevideo.

 

RAMÓN Y MACEDONIO FERNÁNDEZ: AFINIDADES ELECTIVAS
CARLOS GARCÍA, Hamburgo
carlos.garcia-hamburg@t-online.de

 

La presente glosa se acerca sólo de refilón a dos autores excepcionales, acerca de cuya amistad falta aún un estudio meduloso.

No podrá ya imaginarse para alguien en nuestras letras un papel similar al que cupiera a Ramón en los años veinte en las españolas, y aun en ciertos círculos de las hispanoamericanas. Mimado por la fortuna parental, Ramón hizo sus primeras armas literarias en la revista Prometeo, desde donde difundió los primeros impulsos vanguardistas en la Península, y donde comenzó a ensayar su peculiar estilo, rara mezcla de inepcia gramatical, omnívora degustación del lenguaje y escenificación de su persona.

En las antípodas caracteriales de Ramón se encuentra el argentino Macedonio Fernández (1874-1952), hombre circunspecto, serio humorista, alegre pensador de Metafísica y "Belarte", oscurecido padre de la vanguardia. Aunque Macedonio (como pronto sería conocido) limitó su accionar a algunos barrios y cafés de Buenos Aires, su personalidad influyó en la juventud de la vanguardia literaria argentina en las décadas del 20 y del 30, desde que Borges comenzara, a partir de 1921, a introducirlo en ese ámbito. Su obra es la más singular producida por un argentino en este siglo. El Museo de la Novela de la Eterna, de aparición póstuma, pero de subterránea presencia en los ámbitos literarios porteños desde 1926 hasta su publicación en 1967, es el más radical intento de modernidad que se arriesgara en el país.

Ramón, un hombrecito regordete y de aspecto casi ridículo, de costumbres y gustos abstrusos, se embellecía y agigantaba por escrito, arrollando al lector con metáforas disparatadas, comparaciones nóveles, evoluciones inesperadas del discurso, a veces apareado a acrobacias más o menos payasescas. Aunque en Madrid retratara a cuanta figura pasara por su célebre tertulia de "Pombo" con insidiosa mezcla de elogio y desdén, amortiguada, si acaso, por el humor, Ramón mantuvo hacia Macedonio una extraña y fiel solidaridad a lo largo de decenios, documentada en cartas y dedicatorias, en un elogioso y recatado artículo (publicado en tres versiones diferentes, crecientes como olas), y en su apoyo moral y de hecho a la publicación de Papeles de Recienvenido. Continuación de la Nada (1944) – uno de los cuatro libros publicados en vida por Macedonio Fernández.

En un texto temprano, Macedonio estipula (OC III 247):

Lo que vanamente y puerilmente se intenta con las interjecciones y con los gruesos asuntos trágicos: autenticar un sentimiento del autor, no se logra con ello; sólo se logra con la Metáfora, que por eso he llamado interjección conceptiva, porque sólo el que obtiene una distante y sutil pesquisa de semejanza acredita con ello haber sentido [...].

Ese pasaje, elegido entre muchos posibles, ilustra qué atrajo a Macedonio en Ramón: no el histrionismo, no el disparate más o menos inteligente o absurdo, sino la reiterada demostración lingüística de su capacidad de pasión (recuérdese que Macedonio otorgaba a la Pasión un papel preponderante en su construcción metafísica, documentada en No toda es vigilia la de los ojos abiertos, 1928).

Ramón, por su parte, sintió siempre simpatía por los "raros", como Silverio Lanza. Pero la mayor parte de su activa solidaridad con Macedonio en la década del 40 debe haber surgido a raíz de que, en cierto sentido, ambos compartieron un destino similar en el Buenos Aires de 1936 en adelante. En la década del veinte, Macedonio había sido mimado y "desvalijado" (el giro es suyo) por la prole vanguardista, cuyos integrantes siguieron después rumbos propios (1). Algo similar había ocurrido a Ramón, quien, atemorizado por las evoluciones políticas en España, se había radicado, a poco de comenzada la Guerra Civil, en Buenos Aires. Aunque escribió mucho sobre la ciudad (cf. el volumen XV de sus Obras Completas), no alcanzó a comprender la mentalidad de sus habitantes, ni entabló con ella la relación a que lo tenía acostumbrado Madrid (en ello tuvo parte la infeliz postura política de Ramón, partidario del incipiente franquismo). Podría decirse que se trataba de dos exiliados. De los dos, Ramón fue el personaje más trágico, ya que su caída fue de más altura pública, pero, especialmente, porque él necesitaba más del público para poder hacer obra, mientras que Macedonio llenaba cuartillas en sus cuartos de pensión, y los regalaba a sus amigos o los abandonaba al mudarse.(2)

Al parecer, fue Ramón quien inició el contacto, por correspondencia, hacia 1925, tras la lectura de textos de Macedonio aparecidos en la revista Proa (de cuyo plantel ambos formaban parte), tal como dice en su prólogo a la reedición aumentada de Papeles de Recienvenido (1944: 11):

Cuando en la lejana España leí sus primeros párrafos indagué en seguida su dirección y le escribí cartas admirativas y estimuladoras.

El primer testimonio fechable de la relación entre ambos es un artículo de Macedonio aparecido en el periódico Martín Fierro (número 19, Buenos Aires, 18-VII-25), cuando ya se sabía que la planeada visita de Ramón, anunciada a fines de 1924 en Proa, mediante la publicación de una carta del español a Borges, no tendría lugar. De entre las subsistentes, la primera carta datable entre ambos es de 1928 (de Macedonio a Ramón, 11-IX-28; OC II 46-48). De allí se desprende que varias la habían precedido en ambas direcciones. La última carta fechable es de diciembre de 1951, escrita por Ramón pocas semanas antes de la muerte de Macedonio.

En 1943, Ramón colaboró en la revista Papeles de Buenos Aires, dirigida por los hijos de Macedonio, con los trabajos "Lita-Foi" y "La sombrilla blanca" (número 1, septiembre de 1943) y "La Aureola Libertada" (número 2, noviembre de 1943).

En un texto de 1948, poco divulgado, y tras aludir a los corrillos literarios de Buenos Aires, Ramón hace el siguiente elogio de Macedonio:

Pero entre esa mezcla que tiene todos los matices, hay un literato singular, el que más admiro yo, porque ha reunido la arquitectura del pensamiento y la lengua española a la arquitectura criolla, Macedonio Fernández, que lleva sesenta años sin ser visto, haciéndose el viejo para justificar su jubilación, que comenzó a los dieciséis años, cuando es el precursor de todos.

Yo tengo, por excepción, el teléfono de Macedonio, y alguna vez hablo con él, sin saber desde qué campichuelo me habla, y soy de los pocos que le ven una vez cada dos años, ya que siempre he tenido la suerte de merecer visitar a esos hombres puros que vivieron el aparte de su monólogo de cabellos blancos en casillas, a cuyo aldabón de hierro nadie llamaba [...].

Para muchos está como muerto Macedonio, y como en el cementerio de La Recoleta se destaca un panteón, con tipo de academia pitagórica, que tiene en el frontis las letras de su mismo nombre, que fue el de su padre, lo dan por panteontizado, pero acaba de aparecer en edición renovada su obra Papeles del recién venido [sic!], en cuyo prólogo yo trazo su figura personal y le hago justicia plena.

Macedonio no tendrá ni pagado banquete, pues cuando alguna vez asistió a los del grupo Martín Fierro, siempre se leyó una carta suya en que se disculpaba de no poder asistir al ágape en que ya estaba sentado, y cuando le pidieron un brindis, leyó el brindis de no brindar. (3)

Reproduzco a continuación las dedicatorias de Ramón a Macedonio que sobreviven en el archivo familiar del segundo (agradezco al hijo de Macedonio, Sr. Adolfo de Obieta, haberme permitido el acceso a la biblioteca de su padre).

Se advertirá que la imperfecta tradición del material no conserva ninguno de los textos tempranos, de fines de la década del veinte y de la del treinta. En carta a Ramón del 9-V-29 (OC II 51), Macedonio alude a las "cartas y dedicatorias tan cordiales de usted a mí" – pero estas no figuran hoy en el archivo familiar:

(1941a): Retratos contemporáneos. Buenos Aires: Sudamericana, 1941:

"Para mi muy / admirado / y querido Macedonio / del que digo / muchas cosas que / se merece, pero no / todas aun. / Con mucho afecto / RAMÓN / Agosto 1941".

(1941b): Pombo. Biografía del célebre café y de otros cafés famosos. Buenos Aires: Editorial Juventud, 1941 (colofón: 14-XI-41):

"Para mi querido / y gran Macedonio con / mi mas profunda / admiración y el / afecto ya viejo / de / RAMÓN / Noviembre - 1941".

(1943): Lo cursi y otros ensayos. Buenos Aires: Sudamericana, 1943 (colofón: 30-X-43):

"Para Macedonio / Fernández, / el metafísico admirable / con mucho / cariño y /admiración / de / RAMÓN".

(1945): Nuevos retratos contemporáneos. Buenos Aires: Sudamericana, 1945 (colofón: 8-XII-45):

"¡Feliz 1946! / A mi querido / e inconmensurable / Macedonio con / la más constante / admiración y / afecto de / RAMÓN". Marcas de lectura sólo en los capítulos titulados "Pedro-Luis de Gálvez" y "Pirandello".

El primero fue un poeta y "sablista" que asolara Madrid; Borges lo trató en España a comienzos de 1920, año en que le dedicó un soneto no publicado en vida: "Pedro-Luis en Martigny" (Textos recobrados, 48). La admiración que el joven Borges sintió por Pedro-Luis de Gálvez puede haber sido la razón del interés de Macedonio en ese capítulo.

(1947a): El hombre perdido. Buenos Aires: Poseidón, 1947 (colofón: 2-I-47): 

"Para mi muy / admirado y querido / Macedonio e hijos / con insobornable amistad y admiración / RAMÓN / ¡Feliz 1947! / 16 Enero 1947"

El volumen contiene numerosos pasajes subrayados o marcados, y varias notas manuscritas de Macedonio. Una de ellas:

"Los dos mejores hombres de la humanidad Sancho y Quijote, no existieron!"

(1947b): Obras selectas. Madrid: Editorial Plenitud, 1947: 

"Para mi muy / querido y / muy admirado / Macedonio / con abrazos / de / RAMÓN / 1948".

Numerosas notas manuscritas de Macedonio (inéditas) a "Greguerías", pp. 501-503.

(1948): Automoribundia. Buenos Aires: Sudamericana, s/f [1948]. El ejemplar conservado no contiene dedicatoria, pero cf. la correspondencia entre Macedonio y Ramón (OC II 280 y 68).

Mención especial merece una dedicatoria impresa, que Ramón antepuso a su libro Quevedo (1953: 9), aparecido tras la muerte de Macedonio:

En memoria de Macedonio Fernández, el Quevedo criollo, como homenaje de imperecedera admiración.

Macedonio, a su vez, dedicó todos sus libros a Ramón; ignoro, sin embargo, su paradero actual. Al respecto, encuentro los siguientes indicios:

No toda es vigilia la de los ojos abiertos (1928): No parece haberse conservado el ejemplar, pero cf. carta de Macedonio a Ramón del 11-IX-28, OC II 46: 

"(Envíole mi libro el mismo día) ... Mi dedicatoria es la frase rigurosa de mi juicio de Ud." (4)

En 1939, Macedonio co-dedicó a Ramón un ejemplar del poemario de su hijo, Adolfo de Obieta (Destino de llorarte; contiene "Muerta mimosa tuya quiero ser Elena Bellamuerte"). Ramón reprodujo esa dedicatoria en su prólogo a Papeles de Recienvenido. Continuación de la Nada (1944: 39): "A Ramón Gómez de la Serna. / Al mayor realista del Mundo como no es. / Macedonio Fernández / (El metafísico del Mundo como No-Ser)".

Papeles de Recienvenido. Continuación de la Nada (1944):

"A Ramón Gómez de la Serna, Supremo en la Gracia, / su encariñado y alentado lector, / Macedonio, julio de 1944" (según Borinsky 1970: 103).

Queda por hacer un estudio detallado de esta relación, así como una investigación de las "simpatías y diferencias" entre sus respectivas obras.

(Hamburg, 21-IX-00)

Notas:

(1)
El "discípulo" por antonomasia de Macedonio fue, hacia 1921-1927, Jorge Luis Borges, quien luego se distanciaría de sus postulados. Cf. mi edición de la Correspondencia entre ambos.
(2)
 No quiere esto decir, como insinuara repetida y equivocadamente Borges, que Macedonio fuese un mero "genio oral". Su vida es la de un tipo especial de escritor, que asume las deplorables condiciones del campo cultural de su época y juega con ellas. El anunciar y no cumplir la publicación de sus obras era parte del juego: antes de dar a luz sus obras, Macedonio debió crear el público idóneo para leerlas.
(3)
Ramón Gómez de la Serna: Explicación de Buenos Aires [1948]: Obras completas XV. Ed. Ioana Zlotescu. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 1998, 603-604.
(4)
En carta inédita, recibida por Guillermo de Torre el 1-X-28, Ramón había escrito lo siguiente: "Macedonio no me ha enviado su libro y lo espero con verdadera avidez." La misma carta contiene otro testimonio del aprecio de Ramón por Macedonio: entre éste, Torre y Borges surgió en 1928 un entredicho (al respecto, cf. García 1999), a raíz del cual Ramón inquiere a Torre: "¿Es que está Vd. mal con Macedonio, que tánto hemos alabado juntos?" (Preparo la edición anotada de la correspondencia entre Ramón y Torre.)

Bibliografía:

Borges, Jorge Luis (1961): Macedonio Fernández. Selección y prólogo: J. L. Borges. Buenos Aires: Ediciones Culturales Argentinas, 1961.

Borges, Jorge Luis (1975): Prólogos; con un prólogo de prólogos. Buenos Aires: Torres Agüero, 1975.

Borges, Jorge Luis: Textos recobrados, 1919-1929. Buenos Aires: Emecé, 1997.

Borges, Jorge Luis: Un ensayo autobiográfico. Prólogo: Aníbal González. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 1999.

Borinsky, Alicia: "Introducción" a "Correspondencia de Macedonio Fernández a Ramón Gómez de la Serna": Revista Iberoamericana XXXVI 70, Pittsburgh, ene.-mar. 1970. Las mismas cartas figuran en el Epistolario de Macedonio, OC II.

Camblong, Ana: "Macedonio Fernández: relaciones textuales más-hedónicas": Varios: Ensayos de crítica literaria año 1983. Editorial de Belgrano, 1983, 159-269.

Fernández, Macedonio: Museo de la Novela de la Eterna. Ed. crítica: Ana Camblong. Madrid: FCE; 1993 (Archivos, 25).

Fernández, Macedonio: Obras completas: II (Epistolario), III (Teorías), IX (Todo y Nada). Buenos Aires: Corregidor, 1976, 1974, 1995.

García, Carlos: "Borges y Macedonio: Un incidente de 1928": Cuadernos Hispanoamericanos 585, Madrid, mar. 1999, 59-66.

García, Carlos: "Crónica de una amistad": Macedonio Fernández / Jorge Luis Borges: Correspondencia 1922-1939. Edición y notas: Carlos García. Corregidor, 2000.

Mattalía, Sonia: "Ramón Gómez de la Serna, Macedonio Fernández, Jorge Luis Borges: el cruce vanguardista y la agonía de la novela": Sonia Mattalía (Ed.): Borges entre la tradición y la vanguardia. Valencia: Generalitat Valenciana, 1990, 121-136.

 

* * *

  

RAMÓN Y BORGES: NOVEDADES
CARLOS GARCÍA, Hamburgo
carlos.garcia-hamburg@t-online.de

 

En la tipología erigida en 1923 por el joven Borges para caracterizar dos tipos opuestos de escritor, el primero podría ser él mismo; el segundo, Ramón:

El pensativo, el hombre intelectual vive en la intimidad de los conceptos que son abstracción pura; el hombre sensitivo, el carnal, en la contigüidad del mundo externo. Ambas trazas de gente pueden recabar en las letras levantada eminencia, pero por caminos desemejantes. (1)

Ramón, codicioso de almas y de cosas, curioso del mundo, coleccionista de objetos, de nombres y de afectos, acendrado católico con ímpetus de pagano, se encuentra, como tipo psicológico y autorial, del lado opuesto al de Borges: carácter reposado, observador, frugal, agnóstico, meditabundo, irónico, meticuloso, libresco. No extraña, pues, que seres tan disímiles no congeniaran.

De entre lo poco que se ha escrito sobre la relación entre ambos, sobresale el trabajo de Saúl Yurkievich, "Jorge Luis Borges y Ramón Gómez de la Serna: el espejo recíproco", (2) que contiene un buen recuento de los que se sabe al respecto.

A esos datos se agregan aquí algunos ignorados o poco conocidos, relacionados con las décadas del 20 y del 30, y basados mayormente en textos inéditos.

Según relataría mucho después Alfonso Reyes (Obras Com­pletas XXIII: 353), Borges aseguró a Ramón –conjeturo que hacia marzo de 1920, cuando plausiblemente visitó la tertulia de "Pombo" por primera vez, guiado por Guillermo de Torre– estar traduciendo la Ilíada. Bien puede haberse tratado de una boutade para desazonar a Ramón, quien cayó mal a Borges. (En caso contrario, y dado el "oportuno desconocimiento del griego" por parte de Borges, se habría tratado de una traducción del inglés al castellano.)

La foto de Borges reproducida por Ramón en el segundo volumen de Pombo (p. 413) sugiere que fuese de 1923. Puesto que, en contra de lo que usualmente se asevera, Borges no estuvo en Madrid a fines de 1923 (cf. mis notas a misivas de la época, dirigidas a Sureda y Abramowicz, en el volumen Cartas del fervor, Barcelona, 1999), el retrato debe haber sido remitido por Borges desde Ginebra – directamente a Ramón, o por intermedio de Guillermo de Torre.

Cabe consignar, por lo demás, que Borges debe haberse sentido mortificado por la elogiosa, pero paternalista reseña de Fervor de Buenos Aires que Ramón haría poco después en la prestigiosa Revista de Occidente (número 10, abril de 1924).

De hecho, ya antes de leerla, Borges sintió aprensión, según relata en carta inédita y sin fecha a un amigo español (de hacia mayo de 1924):

Recibí tu carta, que es una suerte de amonestación y de morir habemos, pues dadas mi torpeza y el hecho de haber culpado a Gómez de la Serna de escritor maniático en Proa, (3) anticipo mucha burlona hostilidad en su juicio. (4) Te agradecería me lo enviaras pronto para descansarme la curiosidad de hombre ramoneado sin saber cómo.

En carta poco posterior, del mismo mes, Borges agrega:

Me disculparás vuelva a llenarte las orejas y a aporrearte la paciencia con este malhadado asunto de la Revista de Occidente; pero como aquí en librería alguna la tienen, te agradecería muchísimo trajeras un ejemplar contigo al venir.

Desconocido hasta hoy es también el papel de mediador jugado por Ramón en la publicación del único artículo de Borges aparecido en la Revista de Occidente, capitaneada por Ortega y Gasset. A comienzos de 1924, durante su segundo periplo europeo, Borges estaba escribiendo un libro sobre Quevedo y/o sobre el Conceptismo, que no sería finalizado, pero del cual Inquisiciones guarda algunos resabio. (5) En carta sin fecha (recibida el 28-V-24), Ramón escribe al respecto a Guillermo de Torre: (6)

De parte de Ortega quisiera saber cómo lleva Borges su trabajo sobre Quevedo y si podría hacer con él un estudio para [la Revista de] Occidente.

Y en otra misiva, recibida por Torre el 29-V-24, Ramón agrega:

Ortega y Gasset quisiera dar el estudio de Borges sobre Quevedo si es que lo tiene preparado.

El trabajo vería la luz en Revista de Occidente 6 (octubre-diciembre de 1924, pp. 249-255). Al año siguiente sería incorporado por Borges, sin variantes, en Inquisiciones. (7)

El 30-VI-24 la familia Borges se embarca en Lisboa rumbo a Buenos Aires. Desde allí, Borges escribirá pocos meses después a Ramón, según éste relatara a Torre en carta recibida el 10-X-24:

De Borges he recibido una tarjeta con sus nuevas señas. ¿Es que se ha casado? (8)

Hacia el mismo mes, y también desde Estoril (Portugal), Ramón remitirá una carta a Borges, que éste dió a luz en Proa 5 (diciembre de 1924, pp. 63-64), bajo el título "Una carta de Ramón Gómez de la Serna", y precedida de la siguiente glosa sin firma (que no figura en ninguna bibliografía de Borges):

El mayor de los 3 Ramones (9) ha enviado a nuestra Redacción esta carta, doblemente importante por lo atañedero al escrito de Mariani (10) que nos sucedió en el tercer número y por el viaje que promete:

De fechas posteriores, la correspondencia con Guillermo de Torre conserva numerosas alusiones a Borges, siempre de carácter respetuoso y, a veces, afectivo. (11) En una de ellas, del 5 de febrero de 1926, dice Ramón, en alusión al joven que había pasado por la tertulia de "Pombo":

Diga a Borges que me regale con un hormigueo de su amable letra. Sigo recordando en él al peregrino más serio que he conocido.

Borges y Ramón deben haber retomado el contacto personal cuando el segundo visitó la Argentina. Es famosa la serie de fotos realizada en 1931 con los fundadores de la prestigiosa e influyente revista Sur, creada y financiada por Victoria Ocampo, con quien Ramón se encontraría a menudo en Europa. Se conserva, asimismo, una foto de una sesión del PEN-Club, de 1932, en la cual Borges aparece sentado entre Ramón y el escritor argentino Manuel Gálvez.

A pesar de numerosos amigos y conocidos comunes, de la colaboración en los mismos órganos y de la cercanía geográfica (Ramón se radicó en Buenos Aires en 1936), Ramón y Borges no llegaron a intimar mucho: sus caracteres y estilos diferían radicalmente.

Nosotros, lectores eclécticos, podemos gozar de la obra de ambos.

(Hamburg, agosto de 2000)

Notas:

(1)
"Acerca del expresionismo [2]": Inquisiciones, 1993, 157. El pasaje figuraba ya en la primera versión del artículo, "Acerca del expresionismo [1]": Inicial 3, Buenos Aires, diciembre de 1923 (Textos recobrados, 1919-1929. Buenos Aires: Emecé, 1997, p. 178), aunque el trabajo sufrió numerosos cambios en otros párrafos. 

(2)
En Fernando Rodríguez Lafuente (Coordinador): España en Borges. Madrid: Ediciones El Arquero, 1990, 73-93.
(3)
Borges alude al siguiente pasaje de su artículo "Macedonio Fernández - El Recién venido - inédito aún. (Acotaciones)" (Proa, primera época, núm. 3, julio de 1923, p. 3; Textos recobrados, op. cit., pp. 175-176): "En cuanto a Gómez de la Serna, no hace sino puntualizar la vida con insistencias de maniático. Su excelencia estriba en su estilo, no en su visión que es ahogadora, espesa y carnal..." (p. 176). 
(4)
La nota de Ramón sobre Fervor  trasluce, en efecto, cierta displicencia, como de persona mayor que relata las travesuras de un niño apocado. 
(5)
En carta a Macedonio Fernández, remitida desde Valencia a Buenos Aires en febrero de 1924, Borges dirá: "Tengo mucho proyecto literario: un libro [...] sobre el conceptismo que seguramente no pasará de proyecto." (Cf. Carlos García: Correspondencia Macedonio – Borges, 1922-1939. Crónica de un amistad. Buenos Aires, 2000, p. 5 y nota en pp. 84-85)
(6)
Esta correspondencia inédita, cuya edición anotada preparo, se conserva en la Biblioteca Nacional (Madrid), bajo la signatura 22824/15-17. De la misma carta surge que por esas fechas Ramón había recibido una misiva firmada por Torre, Borges y el escritor portugués Antonio Ferro (* 1895), cuyo paradero ignoro. 
(7)
El interés de Ortega en el artículo de Borges no promovió el aprecio entre ambos. Falta un estudio acerca de esta relación.
(8)

Por estas fechas, Borges estaba "ennoviado" (el término es suyo) con Concepción Guerrero; la relación concluiría poco después. Al respecto, cf. Carlos García, op. cit. en nota 5, pp. 68-70.
(9)
El mismo número de la revista trajo, de Benjamín Jarnés, "Los tres Ramones". 
(10)
Borges, como en su carta lo hiciera Ramón, alude al artículo de Roberto Mariani: "Un arbitrario apunte sobre Alfonso Reyes": Proa 3, octubre de 1924 (el título fue puesto por la redacción, para distanciarse de Mariani).
(11)
Debe mencionarse, sin embargo, que Ramón trabó relación más estrecha con Norah, la hermana de Borges, sobre quien escribiría una monografía.

* * *

 

RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA Y EL PERIÓDICO MARTÍN FIERRO (1924-1927).
ALGUNOS APUNTES

NICOLÁS GROPP, Montevideo
ngropp@adinet.com.uy

 

La relación de Ramón Gómez de la Serna con Martín Fierro (2ª época), según puede seguirse en las páginas del periódico de Buenos Aires1, justificaría el tratamiento de varios temas independientes: 
1. El interés por las greguerías. 
2. El "Homenaje a RAMÓN" (Nº 19, 18/7/1925). 
3. Las escaramuzas suscitadas en la revista por el artículo "Madrid, meridiano intelectual de Hispano-América", publicado en la capital española en 1927 por La Gaceta Literaria, ya que se trata del único desacuerdo registrado en Martín Fierro con Ramón. Pero estos tres puntos serán tratados en un trabajo posterior. En los presentes apuntes se tratarán sólo dos aspectos de dicha relación: uno vinculado al principio de la polémica Boedo & Florida y el otro, a la visita de Marinetti a Buenos Aires.

Boedo & Florida

La tan publicitada polémica entre los grupos de Boedo y Florida, en Buenos Aires, la inicia Roberto Mariani con "MARTÍN FIERRO y yo", una nota aparecida en el Nº 7 del periódico (25/7/1924). Mariani argumenta que los redactores de Martín Fierro niegan "nuestra sensibilidad" y "adhieren a mediocres brillantes como Paul Morand, francés, y Ramón Gómez de la Serna, español". La respuesta de "La Redacción" (probablemente de autoría de Evar Méndez) no se hace esperar, y en el número siguiente (Nº 8-9, 6/9/1924) contesta duramente a las distintas críticas de Mariani. La redacción de Martín Fierro declara:

"Todos tenemos una sensibilidad lo suficientemente refinada como para responder a las sugestiones del momento y comprender y amar a escritores como Paul Morand y Gómez de la Serna y otros a quienes nuestro crítico moteja de 'mediocres brillantes', confundiéndolos en un solo gesto de olímpico desdén."

Dice no tener nada que ver con Extrema Izquierda (grupo al que pertenece Mariani) y no consentir que el arte de la nueva generación se convierta en un instrumento de propaganda. Mariani resume en los nombres de dos escritores la apuesta a la nueva sensibilidad de Martín Fierro. Antes de que lanzara su invectiva, Gómez de la Serna aparece nombrado explícitamente sólo tres veces: en "Oliverio Girondo", sin firma (Nº 2, 20/3/1924), se confirma el ya señalado parentesco entre Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, y las greguerías 2. Otra es una nota: "Las letras en los diarios y revistas" (Nº 3, 15/4/1924), en la que nos enteramos de la existencia de "Caprichos" de Ramón Gómez de la Serna aparecidos en el diario La Razón de fin de mes. Por último, un aviso publicitario de la librería Samet (Nº 5-6, 15/6/1924) donde se encuentra Pombo entre los títulos ofrecidos. A esto cabría agregar, como una forma indirecta de presencia, los "Membretes" (textos emparentados con las greguerías) publicados por Girondo en algunos de los números anteriores.

La acusación de Mariani no responde, como queda claro, al espacio dedicado a Gómez de la Serna en Martín Fierro, sino a la estética de la revista que apunta al cosmopolitismo, el artepurismo, la brevedad en poesía, la ausencia de anécdota, la metáfora, como algunas de las características que de manera flexible y combativa a la vez, el martinfierrismo va a llevar adelante, tomando como compañeros de ruta a algunos escritores extranjeros afines. Probablemente conozca de primera mano la adhesión de la otra vanguardia porteña a Ramón y Morand. En una pequeña nota, Mariani da por finalizada la polémica (Nº 10-11, 9/10/1924), que en otros medios dura algunos meses y entre otros artículos da a conocer uno que sería reproducido en el prólogo de La exposición de la actual poesía argentina (1922-1927), de Pedro Vignale y César Tiempo, Buenos Aires, Ed. Minerva, 1927. En ese artículo –que tiene mucho de manifiesto– se anteponen las dos estéticas:

"Florida- Boedo
Vanguardismo- Izquierdismo
Ultraísmo-Realismo (...)
Martín Fierro, Proa- Extrema Izquierda, Los Pensadores, Claridad
La greguería- El cuento y la novela
La metáfora- El asunto y la composición
Ramón Gómez de la Serna- Fedor Dostoiewsky."

En el "Homenaje a RAMÓN" Evar Méndez publica la "Balada de los cretinos", versos donde saluda el próximo arribo de Ramón (que no sucedió sino seis años después), y no pierde oportunidad de rivalizar con el grupo de Boedo. Por si esto no fuera suficiente, en el mismo número pero fuera del suplemento, en el "Parnaso Satírico" 3 hay un "Epitafio a Ramón", en el que nuevamente es Evar Méndez (E.M.) quien aprovecha mientras saluda al autor de las greguerías para criticarlos:

"La muerte que desencuaderna/ Te ha tornado un Gómez más/ Sin ‘RAMÓN’, ni ‘de la Serna’.../ Pero alégrate: aquí estás,/ Disuelto en la nada eterna,/ Lejos de Soler Darás! 4 / Más nunca descansarás,/ Pues tu enorme cráneo roto/ Han de hurgar todos los días./ Para formar alboroto/ O encontrarles porquerías./ Mariani. Barletta y Soto."

Se refiere a la "Instántanea del cerebro de RAMÓN", dibujo de Oliverio Girondo –que ocupa una página entera del periódico y clausura el suplemento–, en el que se observa una multitud ramoniana de objetos.

Como fue reiteradamente señalado por críticos y protagonistas, la división tajante entre las escuelas de Florida y Boedo nunca existió. Estos apuntes sobre la polémica simplemente intentan mostrar como funcionaba el nombre de Gómez de la Serna en las acusaciones que lanza Mariani, y cómo ese nombre es tomado como un estandarte del movimiento por Evar Méndez, por ejemplo, contra "el bando opuesto".

Ramón & Marinetti

La vanguardia martinfierrista entre las tantas diferencias que tiene con la vanguardia metropolitana 5, está tensionada internamente por una serie de contradicciones que la diseñan: entre la nueva sensibilidad y la tradición; entre el universalismo cosmopolita y el intento de construir una identidad nacional; entre la fe por las nuevas máquinas de eficacia arrolladora y la mirada detenida en pequeños objetos intrascendentes. Esta heterogeneidad, convierte al proyecto de la vanguardia porteña, en un proyecto más ambicioso, aún a riesgo de desdibujarlo. Probablemente para estos fines, sea más fructífera la relación con la propuesta estética de Ramón Gómez de la Serna que con el futurismo de Filippo Tomaso Marinetti.

En 1926, Marinetti inicia una gira por Brasil, Argentina y Uruguay 6. El 7 de junio de ese año llega a Buenos Aires. Los martinfierristas lo reciben con un banquete y un homenaje en la revista. Entonces escriben Nino Frank, Sandro Volta, Leopoldo Marechal, Piero Illari, Guillermo de Torre ("Homenaje a Marinetti", Nº 29-30, 8/6/1926) 7. En el editorial de ese número, se aclara:

"Se ha dicho que Marinetti viene hacia estas tierras de América obedeciendo a cierta finalidad de orden político. Martín Fierro, por su espíritu y su orientación, repugna de toda intromisión de esta índole en sus actividades ya claramente establecidas. Y acaso no sea innecesario declarar, para evitar alguna molesta suspicacia, que con Marinetti, hombre político, nada tiene que hacer nuestra hoja".

Con Marinetti artista y padre de escuela, tampoco parecen tener mucho que ver. Si bien le dedican un espacio similar al que le dedicaran a Gómez de la Serna el año anterior con motivo de su visita –finalmente frustrada– el tono y el entusiasmo difieren, así como las firmas, ya que mientras el homenaje a Ramón era suscripto por el martinfierrismo, aquí tenemos una serie de artículos que poco tienen que ver con el grupo del periódico. El futurismo para esa época estaba agotado, y para casi todos los vanguardistas (no sólo los argentinos) esto estaba bien claro. La recepción que el martinfierrismo le hizo a Marinetti no fue del todo amistosa, incluso el peruano Alberto Hidalgo, probablemente el martinfierrista más cercano al futurismo, protagonizó eventos casi hostiles contra el jefe del movimiento.

En el Nº 27-28 (10/5/1926) Gómez de la Serna publica una "Fantasmagoría" titulada "Diez millones de automóviles":

"El orgullo de la gran ciudad se había cumplido por fin. Ya tenía diez millones de automóviles.

Casi nadie pasaba por las calles y las aceras se habían suprimido. A lo más en algunas vías de la ciudad habían dejado una especie de alero para peatones desgraciados.

Pero aquella tarde de un domingo estival, caracterizado por una atmósfera pesada, los gases de los diez millones de automóviles intoxicaron toda la ciudad y los turistas que llegaron en la madrugada se encontraron con el triste espectáculo de todos los habitantes raseros de las calzadas, caídos en los sofás de sus coches, catalepsiados para siempre por la asfixia."

Esta brevísima pieza de ciencia ficción apocalíptica es la primera colaboración del intelectual español con Martín Fierro 8, pero más interesante que la incursión de Ramón en el género, para el tema que nos concierne es que puede ser interpretada, sin forzar la lectura, como un manifiesto anti-futurista. El difusor de Marinetti en España nos brinda aquí una visión que nada tiene que ver con la exaltación de las máquinas, la velocidad y el progreso industrial desenfrenado. Sino que la proliferación de la máquina, en lugar de ser uno de los factores que inauguran la cosmópolis, se convierte en el factor de su asfixia total. Ramón Gómez de la Serna seguramente no estaba ajeno a la gira que Marinetti realizaba por gran parte del Nuevo Mundo, ya que su comunicación con muchos de los martinfierristas era asidua. 9 Y eso sin tener en cuenta la posibilidad de que se enterase por los diarios, dada la enorme fluidez de la información a través del impulso de las empresas cablegráficas. En resumen: todo parece indicar que se trata de la recepción que desde Martín Fierro, le brinda Ramón a Marinetti, una zancadilla a la distancia. Las siguientes líneas de Guillermo de Torre aparecidas un año exacto antes, pueden servir para darnos una idea de la actitud del creador del ramonismo hacia el resto de las vanguardias en general y hacia el artista italiano en particular:

"Respecto a los demás movimientos: Aun simpatizante y coincidente, parcialmente, con los principios de las nuevas estéticas, Ramón Gómez de la Serna no les ha otrogado nunca plenamente su adhesión y su capacidad comprensiva. Así, por ejemplo, conocedor del Futurismo, amigo lejano de Marinetti desde 1910, no creemos haya acertado a pronunciar una palabra justa y luminosa sobre tal movimiento." 10

El joven crítico se pregunta si "el gesto de burlón disecador" de los ismos que asumiera Ramón, tiene algo que ver con su actitud acaparadora. Probablemente el texto enviado sí tuviera esas motivaciones, sobre todo si tenemos en cuenta la atención y la adhesión que Gómez de la Serna había logrado del martinfierrismo, y que seguramente no quería ver ensombrecida. 11

Colaboraciones de Ramón Gómez de la Serna en Martín Fierro:

"Salutación", en "Homenaje a RAMÓN", suplemento de Martín Fierro, Nº 19, Buenos Aires, 18/7/1925.

"Fantasmagorías" ("Diez millones de automóviles", "La tienda de las manzanas preciosas", "El palacio vacío", "Estudio sobre el águila"), en Martín Fierro, Nº 27-28, Buenos Aires, 10/5/1926.

"Ramonismo -Greguerías inéditas" (especial para MARTÍN FIERRO), en Martín Fierro, Nº 31, Buenos Aires, 8/7/1926.

"Variaciones" (especial para MARTÍN FIERRO), ("El perejil y Juan Ramón", "El entierro del violín", "Revistófilo", "La bodega del escritor", "Las pinzas de las ropas") con ilustraciones del escritor, en Martín Fierro, Nº 33, Buenos Aires, 3/9/1926.

"Pergeños" ("¡UN CURA!", "La bodega del Rey", "El sostén de la sociedad", "Encajera de la magistratura"), en Martín Fierro, Nº 35, Buenos Aires, 5/11/1926.

"Greguerías inéditas", en Martín Fierro, Nº 35, Buenos Aires, 5/11/1926.

"Fantasmagorías" (especial para MARTÍN FIERRO), ("El quejido de la biblioteca", "El encaje adulterino") en Martín Fierro, Nº 44-45, Buenos Aires, 15/11/1927.

"Greguerías", en Martín Fierro, Nº 44-45, Buenos Aires, 15/11/1927.

Notas:

(1)
La edición Fascimilar de Martín Fierro (1924-1927), publicada por El Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1995 (estudio preliminar de Horacio Salas), así como gran parte del resto de los materiales utilizados para la realización de esta tarea, fueron consultados en el Programa de Documentación en Literaturas Uruguaya y Latinoamericana (Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación), cuyo Responsable es el Prof. Agr. Pablo Rocca.
(2)
Para este tema ver: Jorge Schwartz, Vanguardia y Cosmopolitismo en la década del 20. Oliverio Girondo y Oswald de Andrade, Rosario, Beatriz Viterbo Editora, 1993 (Capítulo 3). (1ª ed. brasileña: 1983).
(3)
El “Parnaso Satírico” y el “Cementerio Martín Fierro” es una sección ubicada en la última página de la revista, donde el humor irreverente de Martín Fierro es utilizado para burlarse tanto de los adversarios como de los amigos.
(4)
Algunos números antes (Nº 14-15, Enero 24 1925), R[aúl] G[onzález] T[uñón], le dedica uno de sus “Epitafios”: “Aquí está Soler Darás/ greguerizando en un nicho;/ Dios al verlo le habrá dicho:/ -Soler, de qué te las das?”.
(5)
Pablo Rocca señala que: “A diferencia de las vanguardias europeas, ajenas a ‘lo criollo’ o ‘lo nacional’ –categorías que los teóricos metropolitanos, entre ellos Bürger, jamás toman en cuenta- las vanguardias latinoamericanas se plantearon estos problemas, desde los modernistas brasileños (Oswald y Mario de Andrade) a los martinfierristas porteños (Oliverio Girondo, Borges, Leopoldo Marechal).”. Pablo Rocca, “Las rupturas del discurso poético (De la vanguardia y sus cuestionamientos, 1920-1940)”, en Historia de la literatura uruguaya contemporánea, Tomo II, Heber Raviolo y Pablo Rocca directores, Montevideo, Banda Oriental, 1997 (p. 28).
(6)
Por la gira de Marinetti ver: Regueros de tinta. Crítica en la década del veinte. Buenos Aires, Sudamericana, 1998 (capítulo 5). De la misma autora, una versión de este texto: “Futurism, Fascism and Mass-Media: The Case of Marinetti's 1926 Trip to Buenos Aires”, en Stanford Humanities Review, Volume 7.1, 1999 (http://www.stanford.edu/group/SHR/7-1/html/body_saitta.html). Para una visión de su estadía en Montevideo ver: Pablo Rocca, “Un profeta bastante solitario”, en El País Cultural, Nº 439, Montevideo, 3/4/1998.
(7)
En el número siguiente hay más artículos referidos a Marinetti y su visita a Buenos Aires (Nº 31, 8/7/1926). En el Nº 39 (28/3/1927), hay un último artículo referido al tema.
(8)

Como queda claro en la bibliografía de Ramón en Martín Fierro, la primera en rigor, es la “Salutación”, pero esa colaboración se encuentra enmarcada en una situación excepcional, Evar Méndez por su parte presenta las “Fantasmagorías” como el comienzo de las colaboraciones de Gómez de la Serna con Martín Fierro.
(9)
Tan asidua que unos meses después, en la sección “Notas de ‘Martín Fierro’” leemos incrédulos: “Ramón vuelve a Madrid- En carta de fecha última Ramón Gómez de la Serna nos comunica que abandona su residencia en Nápoles donde pensaba quedarse largo tiempo, para regresar a su país. Está ya instalado de nuevo en Madrid, Velázquez 4.” (Nº 33, 3/9/1926).
(10)
Guillermo de Torre, “Márgenes de Ultraísmo. Esquema para una liquidación de valores”, en Proa (2ª época), Nº 10, Buenos Aires, mayo 1925.
(11)
Gómez de la Serna reseña su actitud hacia el futurismo, en el capítulo que le dedica en Ismos, Madrid, Biblioteca Nueva, 1931 y en Automoribundia (1888-1948), Buenos Aires, Sudamericana, 1948, p. 254-255.

 

 

 

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